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Trastornos del sueño

 

La característica más frecuente de este problema es que el sueño se recuerda como insuficiente, excesivamente breve y no permite un descanso suficiente.

 

Algunas personas con insomnio pueden no percibir la situación de tensión nerviosa en que se encuentran, otras personas sí perciben el problema y consultan por este motivo.

 

Algunos casos pueden comenzar con el insomnio que les provoca una enfermedad médica, como el dolor por una fractura u otro motivo. La convalecencia es superada satisfactoriamente, pero el paciente continúa con la idea de que es incapaz de dormir por la noche.  Muchas enfermedades médicas pueden conducir al desarrollo de síntomas de trastorno de insomnio, por predisposición o razones psicológicas de base.

 

El insomnio puede ser una conducta aprendida. Algunas personas con insomnio pueden utilizar su cama para realizar actividades distintas a dormir (comer, ver la televisión, internet, etc.). Estas asociaciones

generan una alerta ‘condicionada’ mientras se encuentran en la cama; están afetados/as por una mala higiene del sueño. Los pacientes pueden descubrir el origen de su problema cuando su capacidad para dormir mejora durante los fines de semana, los días festivos o las vacaciones, cuando rompen de alguna manera la cadena de asociaciones de estímulos que tiene como resultado final la activación que les mantiene el vela.

 

El insomnio puede persistir toda la vida si no se atiende de forma efectiva. El trastorno de insomnio (TI) aparece con mucha frecuencia en personas de más de 50 años.

 

Algunas profesiones tienen predisposición para afectar con este tipo de alteración, deben estar informados los servicios de prevención de riesgos laborales para limitar el impacto negativo en la salud de sus trabajadores.

 

Algunas personas manifiestan tener un sueño no reparador o que se mantienen despiertos ‘toda la noche’, cuando sus parejas observan que sí duermen. Se trata de una circunstancia que debe hacer sospechar de alteraciones psicológicas que pueden ser analizadas en consulta. El insomnio es, en ocasiones, el síntoma de un trastorno o disfunción del estado de ánimo (ver página de Áreas de Intervención: Trastornos del Estado del Ánimo). El trastorno del sueño puede ser uno de los primeros síntomas de la depresión.

 

El insomnio ocurre cuando el/la afectado/a, por tanto, se queja de dormir muy poco. Estas personas tienen problemas reales que interfieren en su calidad de vida y resulta conveniente consultar, para tener el tiempo suficiente para expresar su inquietud y analizar el origen de sus dificultades.

 

El paciente experimenta tensión real o distorsión en su vida cotidiana. Si bien la tensión puede experimentarse durante la noche, las quejas de manifiestan durante el día -disminución de la eficacia en su puesto de trabajo, conflictos en casa, fatiga y somnolencia durante el día.

 

El insomnio puede acompañar a otra enfermedad. El sueño suele mejorar con la resolución de enfermedad principal. Los pacientes pueden consumir un exceso de fármacos hipnóticos (pastillas para dormir) y ser el motivo de la consulta. De todo ello se hablará en consulta.

 

En la depresión grave existe un tipo de insomnio característico, despertar temprano en medio de la madrugada y no poder volver a dormir.

 

Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés (ver apartado correspondiente en Áreas de Intervención). Los criterios para el trastorno de estrés agudo y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) mencionan el trastorno del sueño como síntoma.

 

Pueden existir ataques de pánico ocurrentes durante el sueño.

 

Trastorno de adaptación. Los individuos que desarrollaron ansiedad o depresión en respuesta a un factor de estrés específico pueden acostarse y mantenerse despiertos, preocupados en torno a su preocupación o a los eventos del día. Es motivo de consulta, evaluación y tratamiento si producen interferencias importantes en la vida cotidiana de la persona.

 

Trastorno de síntomas somáticos (ver apartado correspondiente en Áreas de Intervención). Muchos pacientes expresan problemas para dormir, en particular insomnio inicial y despertar en medio de la noche.

 

Episodios maníacos e hipomaníacos. Los pacientes con manía e hipomanía (ver apartado correspondiente en Áreas de Intervención, Trastornos del Estado del Ánimo) suelen duermen menos en las fases alteradas de hiperactividad. Sin embargo, no se quejan de insomnio. Se sienten descansados y listos para hacer más

actividades; son su familia y allegados quienes dan la señal de alerta por el recuerdo de la oscilación a la baja. Si estos pacientes acuden por el síntoma, suele deberse al tiempo que necesitan para conciliar el sueño al inicio de la noche. Son factores que deben ser analizados en las primeras sesiones de evaluación. Es necesario identificar lo que está sucediendo en un contexto profesional.

 

Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo. Lo veremos en la página Áreas de Intervención (Trastornos de la Personalidad). Evidentemente el sueño está afectado en algunos trastornos de la personalidad.