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Hola!. Mi nombre es Óscar, soy psicólogo de la salud por vocación, quizá por necesidad o, por qué no, por llamada existencial (una cualidad en el pensamiento existencialista es la autenticidad, la coherencia, la incapacidad para escindir saludablemente la vivencia humana,

por muy dura que sea).

Motivado para promocionar la salud de forma integral (no existe una mente separada del cuerpo que lo cobija), ya desde mis primeros años de juventud  allá en los años 90   y madurez (comienzos de siglo).

Primero me tocó a mí, claro, mirarme adentro, leer, estudiar, empaparme de aquello que los libros de autoayuda y sabiduría alumbraban, confiar en mi propio terapeuta y tutor en aquellos episodios que no alcanzaba, confiar en mi equipo después.

No fue fácil intentar poner en palabras lo indescifrable ("lo sabido impensado", C. Bollas -1987-), reconocerlo, compartirlo, entender y vivirlo desde una perspectiva que no era la mía.

El espíritu de equipo ha sido guía permanente en mi camino al crecimiento. Emprendí mi formación confiando en personas e instituciones competentes, equipos integradores, abiertos al mundo, procurando no cerrar ninguna escuela ni orientación.

 

He intentado que buenos clínicos y clínicas me acompañaran en mi devenir, posgrados en diversas universidades y corrientes de pensamiento, en áreas distintas del conocimiento que permitieran hacerme entender las diversas formas de pensar y sentir.

Procuré ampliar mi pensamiento dominante mirando tímidamente a mi hemisferio derecho (Allan N. Schore,  2012). Preguntas que, al principio, no eran cómodas, al menos durante el tiempo en que me tocaba explorar los puntiagudos territorios de mi vivencia, de mis pensamientos o de mis emociones, a veces desconocidas, a veces no reconocidas como propias.

La salud mental y las respuestas llegaron en numerosas ocasiones preguntando “en bajito”, de nuevo, a mi "hemisferio derecho".   Mi aliado, el pensamiento ordenado de mi hemisferio izquierdo, era un amigo certero cuando el camino era llano, pero, ¡ay amigo/a!, cuán tembloroso y dubitativo cuando recorría cumbres agrestes y paisajes amazónicos,..(¡cuanta capacidad de crecimiento y salud tienen aquellos de mis pacientes aparentemente desordenados pero creativos, hasta hacerlos/as enfermar,… con una salud quebrada, POR UN TIEMPO,…!

Fue la confianza en que algo mejoraría, acompañando-me sin enjuiciar mi vivencia, y un trabajo con buen trato humano, lo que alumbró claridad. Se presentó, claro, visión “de túnel” (muy  deformada y temblorosa) cuando la luz era cegadora, al recordar  cortapisas y rigidez.

Es la confianza la que me permitió crecer, liberar cadenas, respirar, empezar a caminar, despacito primero, con agilidad conforme la vida pasaba y facilitaba nuevos recursos (mentales y emocionales), valorando los descensos, bloqueos y retrocesos como oportunidades de mejora, con motivación para escuchar nuevas palabras.

Es esta dinámica la que pongo a tu disposición. Tu caso es único. Tu malestar es único, el tratamiento que te acompaña es único.

Estoy acompañado de un equipo de profesionales de altísimo nivel. Asumimos la labor de sostener los tratamientos por un tiempo, aunque veas un único terapeuta, que es el que mejor se adapta a ti, el que te escucha en cada sesión. Procurará hacer su trabajo sin explorar heridas a destiempo o de forma prematura, no se abrirán episodios no necesarios para sanar. Las heridas siempre serán apreciadas con cariño y respeto, de forma profesional y motivada, facilitando los apoyos temporales y simbólicos necesarios, hasta que percibas que los usas casi sin darte cuenta.

 

Escucho tu testimonio, tu historia personal, tus razones, tu sufrimiento y también tus motivos de alegría. Cada ingrediente necesita su tiempo de cocción. Cada caso es evaluado y estructurado de acuerdo con un protocolo validado y avalado por la comunidad científica.

Desempeño mi labor terapéutica en un gabinete en el que tampoco estoy solo, como si el tiempo que te he descrito se extendiera en cada episodio terapéutico, con la diferencia en que ahora eres tú el que decide la dirección de tu nueva vida.

El resultado final es producto de dedicar el tiempo necesario a cada episodio, muchos indigestos o digeridos en el pasado a toda prisa.

Confío en los compañeros y compañeras de mi equipo, especialmente en los casos más complejos. Siempre hay perspectivas nuevas o complementarias que requieren nueva atención, en determinados casos atendidas de forma simultánea.

 

Puedes confiar en que tampoco estoy solo en mi devenir profesional, procuro enriquecer mi acción terapéutica con los casos que estudio y superviso, y escucho con la misma atención a pacientes y portadores de nuevos conocimientos, mis “profes” sabios de toda la vida, en eso nada ha cambiado.

​Contrasto contigo, con un lenguaje claro, mi visión de lo que sucede, evalúo con protocolos profesionales, trabajamos juntos.

​No estamos solos en el camino del crecimiento humano y personal, por muy duros que hayan sido los inicios.