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Trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos

 

Anorexia nerviosa (AN).

 

A pesar del hecho de tener una deficiencia de peso objetiva, estos pacientes se perciben obesos. La persona limita su consumo de alimentos hasta un punto en que existe una reducción intensa en su peso corporal (es necesario objetivar esta pérdida), a pesar de lo cual persiste una preocupación exagerada respecto de la obesidad o la ganancia de peso, la persona tiene una percepción personal distorsionada de tener un peso excesivo.

 

Otros síntomas corresponden a modificaciones de conducta como restricción de alimentos, ejercicio excesivo, vómito u otras formas de purgado del estómago. En el caso de mujeres, como respuesta biológica, las pacientes pueden dejar de menstruar.

 

Los pacientes con AN pueden manifestar anomalías en indicadores vitales (disminución de la frecuencia cardiaca, hipotensión); también pueden presentarse analíticas (anemia, pérdida de la densidad ósea, cambios electrocardiográficos).

 

La AN puede tener consecuencias graves para la salud. Su mortalidad (por consumo de sustancias, suicidio y desnutrición) es muy superior a la población general. Requiere con frecuencia interconsulta a Psiquiatría, de lo cual sería informado el/la paciente y sus familiares, y el tratamiento es, en ocasiones, interdisciplinar con las sesiones de Psicoterapia.

 

La depresión y la ansiedad son alteraciones paralelas frecuentes y requieren, de nuevo, en casos graves, abordaje en paralelo con Psiquiatría, de todo lo cual sería informado el paciente y su familia si fuera necesario.

 

Bulimia nerviosa (BN)

 

Estos pacientes ingieren alimentos en forma de atracones, y luego evitan las funciones de nutrición al inducirse vómito, purgarse o hacer ejercicio de forma compulsiva. Si bien su aspecto físico les resulta importante, no muestran la distorsión de la imagen corporal que caracteriza a la anorexia nerviosa.

 

En respuesta a los sentimientos de depresión o estrés, devoran los alimentos, y consumen cantidades muy superiores a las de una comida promedio para su estatura y peso. Puesto que suelen sentir vergüenza ante su comportamiento fuera de control, comen solos. Suelen dirigirse al baño para vomitar lo ingerido. Su autoestima sobrevalora la figura corporal y su aspecto; en ese sentido se asemejan a los pacientes con anorexia nerviosa.

 

Los pacientes con BN devoran cantidades enormes de alimentos una o más veces por semana. Fuera de su conducta compensatoria, nada se sale de lo ordinario puesto que las purgas las hacen en “privado”. Estas personas tienen un peso próximo a la normalidad (algunos muestran sobrepeso, pero no obesidad) Los vómitos producen daños en el esmalte de sus dientes, pueden utilizar laxantes u otros fármacos. Pueden realizar también ejercicio físico exacerbado, como en la anorexia nerviosa. Algunas personas realizan ayunos entre atracones.

 

Trastorno de atracones.

 

Estos pacientes consumen alimentos en atracones, pero no tratan de compensarlo mediante vómito, ejercicio o uso de laxantes.

 

Las dos características centrales son la cantidad enorme de comida y el sentido de pérdida de control sobre su conducta de comer. Los pacientes no presentan búsqueda específica de alimentos, y su selección puede ser incluso variada, aparentemente saludable, y variable en el tiempo. Los atracones suelen implicar alimentos con mucha grasas, con mucha azúcar y sal.

 

A diferencia de los pacientes con anorexia o bulimia nerviosa, los individuos con “atracones” no suelen virar de un trastorno de la alimentación a otro. Los atracones son más frecuentes cuando la persona se siente triste o con ansiedad.

 

La ingesta rápida genera una sensación incómoda de estar llena/o. El consumo en atracones puede darse en secreto, como consecuencia de las emociones secundarias de remordimiento y vergüenza, que contribuyen todavía más a la tensión y a los problemas de la calidad de vida. Los problemas emocionales, por tanto, pueden contribuir al desarrollo o la persistencia de obesidad que rodea a este problema.

 

Trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos.

 

Incapacidad para consumir alimento suficiente que conduce a la pérdida de peso o imposibilita la ganancia de peso saludable.

 

Los pacientes con episodio depresivo mayor (o distimia) pueden experimentar este tipo de trastornos de la conducta alimentaria.